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"Nuevos datos sobre la batalla de Jódar en 1823" por Ildefonso Alcalá Moreno, Cronista Oficial de Jódar
Historia
"Nuevos datos sobre la batalla de Jódar en 1823" por Ildefonso Alcalá Moreno, Cronista Oficial de Jódar - .
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Pocas veces nuestra ciudad, ha sido la protagonista de acontecimientos históricos, de relieve nacional y tan transcendentales para la Historia de España, como el que, en este breve artículo nos ocupa: la Batalla del Cerro Luengo de Jódar, donde el General Riego perdió definitivamente sus aspiraciones de mantener en España la Constitución de 1812.

Se puede decir que en Jódar, comenzó el proceso de decadencia de Rafael de Riego, que volvió a llevar a España, al poder absolutista del rey Fernando VII.

 

EL TRIENIO CONSTITUCIONAL

A través del real decreto de 9 de mayo de 1815 por el que se ordenaba crear un grandioso ejército, con sede en Cádiz para la recuperación de las posesiones americanas, lo cierto es que, no solo tardó en reunirse, sino que en 1820 aún permanecía acuartelado. Esta larga estancia fue aprovechada para promover el levantamiento que volviese a instaurar la Constitución de 1812.

Con el apoyo de la Burguesía mercantil y la complacencia del General O´Donnell la conjuración dio sus primeros pasos, si bien, los principales jefes fueron encarcelados, organizando desde la cárcel la conspiración fechada el primero de enero de 1820. Se escogió como jefe al General Quiroga, el comandante Riego, se alzaría en las Cabezas de San Juan y López Baños lo haría en zonas del interior. Todas las fuerzas se dirigirían a Cádiz, donde contaban con apoyos internos. Los intentos fueron vanos para ocupar la fortificada Cádiz, y Riego se dedicó a ir proclamando, sin mucha suerte, la Constitución por pueblos y ciudades, todo fracasó por lo que la columna se disgregó hasta desaparecer muy cerca de Portugal.

Pero el espíritu constitucional fructificó en algunas ciudades importantes , donde se fue jurando, hasta que O´Donnell la proclamó en Ocaña, cerca de Madrid, dando “el golpe de gracia al absolutismo”, provocando la caída del gobierno de Fernando VII, a quien al principio no preocupó el movimiento de Riego, hasta la sublevación de Galicia; los acontecimientos se aceleraron y el rey hubo de jurar la Constitución de 1812, publicandose el famoso manifiesto: “marchemos francamente, y yo el primero (El Rey), por la senda constitucional”. Así comenzó lo que la historia denomina El Trienio Constitucional, lleno de luchas entre Absolutistas y Liberales, donde proliferaron las sociedades secretas, como la Masonería, o las patrióticas, y se exaltaba hasta los límites la figura de Riego.

Todo este periodo de libertades tuvo su final cuando en Viena, se reunió la llamada Santa Alianza, formada por los principales países europeos, con el fin de devolver al rey Fernando VII el trono, librándolo de los liberales, aboliendo la Constitución y según ellos, terminar “con la anarquía del país”, así el día 7 de abril de 1823 el Duque de Angulema, al frente de los “Cien Mil hijos de San Luis” entra en la península como en un paseo militar, el Rey al negarse a ir con el Gobierno, que se trasladaba a Cádiz, fue incapacitado, nombrandose una Regencia,. La caída de Madrid en mayo, el nombramiento de una Junta Provisional, las encarnizadas y violentas venganzas, fomentadas por los absolutistas, en especial eclesiásticos, llevaron a la derrota de Riego. Con la liberación del Rey en Cádiz, comenzó para España la llamada “Ominosa década” con una represión más violenta y cruel que la de 1814.

 

EN JÓDAR, EL GENERAL RIEGO PERDIÓ SU ÚLTIMA BATALLA.

Jódar, jugó un papel de primera importancia durante el final del Trienio Constitucional, ya que su término municipal fue testigo del encarnizado enfrentamiento entre las tropas de Riego y las Realistas Francesas de Fernando VII, el escenario final fue el Cerro Luengo, junto al Camino Real de Granada “El Paso”, antes Riego había visitado la entonces villa, al encontrar los apoyos necesarios, formó su cuartel de operaciones, según D. Narciso Mesa, al comienzo de la calle Prior y Cura, después llamada Numancia, en un edificio propiedad de D. Nicolás de Cuenca, donde después construyó su casa el Canónigo Arroquia, acorralado en Jódar por las tropas del regimiento del Coronel francés D´Argout, comenzó en el mencionado Cerro e inmediaciones una sangrienta Batalla el 14 de septiembre de 1823, finalizando al día siguiente con la derrota de Riego, la dispersión de sus tropas y la huida a Arquillos, donde fue reconocido y perseguido, acabando ahorcado en Madrid el 7 de noviembre.

En los libros Capitulares, nada se menciona de este acontecimiento, sin embargo en los meses anteriores a la batalla encontramos referencias a que algo estaba cambiando, así el 9 de julio de 1823 se anota la “extinción de la Constitución” y el 3 de agosto de ese año ya había instalada en la Villa una “crecida Guarnición Francesa”, formándose el 10 de septiembre un Cuerpo de Voluntarios Realistas. El estado de enfrentamiento era inminente por lo que el 11 de septiembre se dice que”las raciones asignadas a Jódar para la tropa afincada en Úbeda del General Fco. Ballesteros, aún no se han remitido, encargándose el Presbítero Manuel Felipe de Mesa, para que gestione absoluciones en contribuciones ante Hacienda”. El primer cabildo municipal tras la Batalla se celebra el 8 de cotubre, no mencionándose la misma, así el 15 de octubre se celebran solemnes fiestas por la incorporación al trono de Fernando VII, acordándose se paguen a los vecinos los suministros realizados a las “tropas Realistas Francesas y Constitucionales”, recordando que los vecinos durante la ocupación tuvieron que esconder sus caballos para evitar fuesen requisados. Sólo los libros de Testamentos y Sepelios de la Parroquia de la Asunción, y una carta de reclamación a la Intendencia de Rentas de la Provincia, dan testimonio en los archivos locales de esta Batalla, circula igualmente entre las personas mayores el testimonio de que en un caballo, cargado con el cadáver de un soldado entró desbocado, procedente del campo de batalla, por el callejón del Mercado, subiendo por la calle del Mesón, con las arforjas bien cargadas de dinero, un vecino que lo vio abrió las puertas de su casa y entró el caballo apropiándose del dinero, con el botín adquirió unas olivas, y pasados muchos años todavía sus amigos le decían que cómo iban las olivas “de riego”, este “riego” con un doble sentido.

En los libros de Sepelios de la Parroquia, sólo hemos encontrado el entierro de tres cadáveres, procedentes de la Batalla, dos de las tropas internacionales y uno español, se ve que los soldados de Riego, no recibieron cristiana sepultura, a pesar de que el Prior Requena, era muy simpatizante de las ideas liberales, pero que ante el vuelco que dio la situación procuró borrar su pasado, lo cual le costó el reproche de anónimos pasquines.

La primera víctima que encontramos registrada en el Libro de Sepelios es el soriano Don Felipe Pinillo, que fallece el 16 de septiembre, era Sargento segundo de la primera Compañía del Regimiento de Cazaderos de Navarra, la partida de defunción finaliza con la frase: “Murió de la batalla que hubo en esta Villa el día catorce del corriente entre españoles y franceses”. La nota es muy elocuente, porque el Párroco liberal, recalca sus ideas al distinguir los dos bandos en nacionalidades y no en ideas, con el ánimo de resaltar que los verdaderamente españoles eran los de las tropas de Riego y no los que formaban parte de las tropas Internacionales.

El día 17 de septiembre fallece N. Cust, que era Alemán y Cazador de Caballería del Primer Escuadrón de la Guardia Real, murió de las heridas producidas por un balazo en la cabeza, volviendo el Párroco al recalcar el enfrentamiento que hubo entre “el Exercito Francés y Español”. La última anotación de víctimas de la Batalla, corresponde al día 29 de septiembre, cuando fallece Simón Hinal, que nació en 1800 en Gros tenguin del Departamento de la Mosella era Cazador del Primer Escuadrón de Caballería de la Guardia Real de Francia, murió de un balazo en el pecho. Aquí el párroco, ante el cambio de situación, sólo dice que murió de las heridas recibidas en “el ataque del catorce”.

Otro de los documentos conservados sobre la referida Batalla de Jódar, es una carta de la Intendencia de Rentas de la Provincia, firmada por Juan José Lanzas y dirigida el 30 de agosto de 1826 a la Justicia y Ayuntamiento, en contestación al escrito enviado por D. Pedro de Aguilar y Toral, Alcalde que fue durante el Trienio Constitucional, en la que reclamaba varias cantidades de dinero de contribuciones y suministros, que devolvió a los vecinos que las aportaron para evitar el saqueo y violencia durante la Batalla del Cerro Luengo.

D. Pedro de Aguilar tuvo que pagar de su peculio, los préstamos recibidos para contener la situación, a la espera de que fuesen pagados por las tropas francesas, por lo que tuvo que viajar a liquidar con los Comisionados Franceses a Priego en Córdoba y Andújar, produciendose enconadas discusiones sobre los precios. Según D. Pedro, perdió en Andújar, durante estas discusiones, la cantidad de 5.084 reales y seis maravedís, en Priego 1.267 reales y 26 maravedís que tuvo que dar para ayuda al Hospital del Ejército Francés, teniendo finalmente, que escribir a Andújar, enviando justificantes, pero estos se perdieron en la burocracia de Madrid y Bayona.

En el mencionado documento D. Pedro de Aguilar enumera las deudas contraídas y que son: “500 rs. Importe del suministro francés hecho el dia 15 de setiembre en el que fue derrotado Riego. 100 rs. En salarios para conservar el orden en el abasto de pan. 128 rs. Al recaudador de Alcabalas para una partida de trigo comprada para el abasto. 134 rs. Suministro a la partida de Marquez. 537 rs. Conducción de pliegos de unos a otros ejércitos, cuyas partidas unidas a la de 4.400 rs., a que quedó reducida la multa arvitrariamente impuesta por el General Cisneros de 20.000 rs. Importan 14.316 rs. 32 mrs.” Como vemos la situación que vivió Jódar, tuvo que ser de pánico, ante las amenazas de saqueos, desordenes públicos e incertidumbre. Los responsables de Rentas sólo acuerdan agradecer los servicios prestados al Alcalde, pero no dan soluciones.

El rey Fernando VII en agradecimiento al apoyo de los vecinos, les perdona el impuesto de Paja y Utensilios, correspondiente al año 1823, que importaba la cantidad de 9.262 reales, por lo que D. Pedro de Aguilar solicita dicha cantidad y 4.500 reales procedentes del producto de Alcabalas de la Venta de posesiones, finalmente el tema se soluciona con las propuestas de Aguilar y que se recarguen en los repartimientos del año 1827 la cantidad de 14.316 reales y 32 maravedís para su reparto proporcional entre los vecinos, siendo éste reintegrado a D. Pedro, por datos obtenidos en el Archivo, sabemos que D. Pedro se pasaba los años reclamando estas cantidades, que al parecer nunca logró recuperar en su totalidad.

Estos son los pocos datos referentes a la BATALLA DE JÓDAR, que es como se llama en la mayor parte de los libros de historia, conservados en los archivos locales. Hace ya 187 años que en Jódar, España perdió la batalla del constitucionalismo, ganando de nuevo, el Antiguo Régimen una ominosa década negra para nuestro país.

 

 

Bibliografía:

- LOZOYA, Marqués de: La Revolución frustrada. El proceso revolucionario de 1808-1814 y el reinado de Fernando VII. Historia de España de Salvat. Tomo nº 18. Barcelona 1993.

- DOMÍNGUEZ ORTIZ A.:Historia de Andalucía de Diario 16. Barcelona 1992.

- LÓPEZ CORDERO JUAN A.: Jaén entre el Absolutismo y el Liberalismo en La Historia de Jaén y su Provincia del Diario Ideal. Murcia 1996.

- MESA FERNÁNDEZ N.: Historia de Jódar. Asociación Cultural SAUDAR y Ayuntamiento de Jódar. Úbeda 1996

Archivos:

- Libro 14 de Testamentos y Sepelios de la Parroquia de la Asunción de Jódar.

- Libro de Actas Capitulares de 1823. Archivo Municipal de Jódar.

- Libro de Actas Capitulares de 1826. Carta insertada de la Intendencia de Rentas de la Provincial de Jaén. Archivo Municipal de Jódar.

 


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