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Breve Historia del Castillo de Jódar
Historia, Patrimonio
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BREVE HISTORIA DEL CASTILLO DE JÓDAR

           1120 años en la historia, 1300 años en la penumbra y 2000 años en las tinieblas del tiempo

 

 

Ildefonso Alcalá Moreno

Cronista Oficial de la Ciudad de Jódar

 

La UNESCO en su libro “Inventario de Protección del IPCE. Patrimonio Cultural Europeo. Conjunto histórico-artístico, sitios mixtos, urbano-rurales, Inventario resumido”, publicado en Madrid en 1974, dice que la Iglesia, junto al castillo, y calles del Alhorí e Isabel la Católica, son monumentos a conservar del Patrimonio Cultural Europeo. La historia del Castillo de Jódar es la propia historia de la actual ciudad de Jódar, después de siglos de luchas y de olvido, se siguen alzando sobre la población sus dos grandes torres del homenaje, en estilo mudéjar, como insigne nave de la historia, baluarte del tiempo.

El castillo de Jódar es pieza fundamental para la historia de Al Ándalus y de Castilla y enclave de suma importancia para el devenir histórico de la Cora y del Santo Reino de Jaén.xml:namespace prefix = o />

La mayor concentración de castillos se localiza en la provincia de Jaén ya que está considerada, junto con Siria y Palestina, el lugar del mundo con mayor número de torres, atalayas, fortalezas y castillos por kilómetro cuadrado debido a su ubicación estratégica en todas las etapas históricas, como paso de caminos.

 

SITUACIÓN

El castillo de Jódar se eleva sobre un gran promontorio o meseta asentada sobre roca viva, con una superficie de 3.540,5 m2, con una superficie construida de 1.390 m2. Su entrada actual se encuentra en las coordenadas UTM: X: 468974.48 e Y: 4188869.24, Huso: 30. Sus coordenadas geográficas son: Latitud 37º 50´46.03”N. y la Longitud 3º21´9.48”W. El centro de la torre Sur tiene las siguientes coordenadas: UTM: X: 468964.87 e Y: 4188890.14, las geográficas son: Latitud 37º50´46.69”N. y Longitud 3º21´9.85”W. La torre Norte tiene estas coordenadas: UTM. X: 468974.91 e Y: 4188946.91, geográficas: Latitud 37º50´48.53”N. y Longitud 3º21¨9.44”W.

 La forma del castillo de Jódar, observándola en planta, es la de una gran elipse que conforman las dos murallas perimetrales, en cuyos extremos se alzan las dos torres del homenaje gemelas. El eje mayor de esta fortificación es el de Norte-Sur. Su torre Norte ocupa 140,84 m2. Y su torre Sur 140,88 m2. Posee 311,86 m. de muralla exterior y conserva actualmente 75,24 m. de muralla interior, toda ella en la parte Este, en la parte Oeste sólo conserva 16,33 m. de cimientos hoy formando parte del nuevo torreón de servicios. La plaza de armas y jardines Norte ocupan 1.032,35 m2, mientras que la ronda Oeste ocupa 257,03 m2. La distancia entre la torre Norte y la Sur es de 44,43 m.

El castillo de Jódar destaca por sus dos hermosas torres del homenaje, uno de los pocos castillos que las poseen, siendo sus dimensiones de las mayores en tamaño, conservadas en la provincia, se puede clasificar como castillo urbano de carácter estratégico. Para el Doctor en Historia del Arte, Lázaro Gila Medina, “…estamos ante una de las Alcazabas más complejas e interesantes del antiguo Santo Reino de Jaén…”.

El castillo se puede dividir actualmente en nueve zonas: 1.- extremo sur con la torre albarrana y muro de conexión de la Puerta del Aire. 2.- Acceso actual: Puerta actual de entrada, Portillo de acceso al castillo, macizo de tapial, quizás restos de una torre, y la sala de armas. 3.- Flanco Occidental de murallas con la línea exterior e interior. 4.- Extremo Norte con restos de construcción en tapial que era la entrada principal antigua, quizás un torreón y esquina y remate de la línea exterior de la muralla. 5.- Flanco Oriental de la muralla con línea exterior. 6.- Torre Sur. 7.- Área alta entre las torres, con restos de construcción de tapial. 8.- Área baja entre las torres con el patio de armas. 9.- Torre Norte.

Desde la posición del castillo se dominan ampliamente los valles de los ríos Guadalquivir, Guadiana Menor y Jandulilla, con sus importantes vías de comunicación desde la antigüedad, así como el paso hacia Sierra Mágina por La Partición y El Portillo y las sierras de Cazorla, Las Villas, Quesada y parte de la Loma de Úbeda. El castillo contaba además con una serie de torres vigías, que situadas estratégicamente, controlaban el camino Real hacia Granada. Además la fortaleza estaba unida a Jódar, a través de un amplio recinto amurallado que rodeada el espacio denominado “Villa Vieja” con varias puertas de acceso.

 

HISTORIA

Si los enclaves defensivos comenzaron como simples empalizadas de madera, en el mejor de los casos, con el tiempo se fueron desarrollando como centros de poder y gobierno de la tierra que los circundaba. No consideramos que este castillo sea el más antiguo de la provincia, los estudios arqueológicos e históricos de otras fortalezas así lo atestiguan, pero tampoco descartamos que sea uno de los enclaves más antiguos, la actual historiografía tampoco descarta su construcción en una etapa preislámica, ya que son muchos los testimonios arqueológicos encontrados en la zona y las vías de comunicación existentes de la época romana. Jódar desde muy antiguo fue paso natural de comerciantes, ejércitos y viajeros; desde la prehistoria hay testimonios muy claros y precisos, de la presencia del ser humano en esta tierra, su posición estratégica, su orografía, la fertilidad de la tierra y su riqueza de agua contribuyeron a ello.

La historiografía, la de los documentos escritos que mencionan Jódar o el castillo, no va más allá de mediados del siglo VIII, aunque la fortaleza actual sea el resultado final de un periodo histórico muy amplio que abarcaría desde el siglo IX hasta el siglo XVI-XVII, mientras la arqueología no demuestre lo contrario. Escasas, pero muy precisas, son las referencias históricas al castillo durante el periodo islámico, y lo suficientemente significativas para resaltar la importancia política y estratégica que esta fortaleza y Jódar iban a tener en el devenir de la historia hasta el siglo XV. Queda claro que las construcciones en tapial son los vestigios más antiguos que se conservan del periodo musulmán, y salvo estudios arqueológicos que lo demuestren, ninguna de las dos grandes torres-homenaje son de esta época, sino cristianas. El castillo para algunos historiadores, fue la sede de la capital administrativa de la comarca (otros dicen, ya sin muchos seguidores, que lo fue de la Cora de Jaén), entró en la historia cuando perteneció al influyente político y militar Al-Sumayl, siendo comenzada a construir la actual fortaleza por Ibn al-Saliya, con las revueltas muladíes encabezadas por el rebelde Señor de (Jódar) Jayr B. Sakir, el castillo adquiere un papel fundamental, hasta el punto de construirse el castillo de Murina para vigilarlo, acabando decapitado en el año 890 el Señor de Jódar, por traidor al rebelde Hafsun, en el salón de honor del Alcázar del castillo, enviando su cabeza envuelta en alcanfor a Córdoba.

El castillo que llegó al siglo XIII debió tener una fisonomía muy similar a la del castillo de Baños de la Encina (Jaén): una gran plaza de armas de elevadas murallas de tapial con torres-cubo en cada tramo de su perímetro (se estiman unas siete), una torre-fuerte de tapial como residencia, construcciones menores, y una muralla con torre albarrana que es la actual de la Puerta del Aire. La antigua puerta principal no es la actual, sino que se halla ubicada en el norte de la fortaleza, hoy en ruinas. En el año 1153 el geógrafo Edrisi decía que Šudar (Jódar) era “gran fuerte delante de Baeza (Biesa)”.

Tras la conquista castellana en torno a 1229, se comienza a gestar el castillo tal y como hoy lo conocemos, forrándose de mampostería y sillarejo los muros de tapial y murallas exteriores, construyéndose la llamada Torre Vieja o Sur.

Xodar (Jódar) durante esta época se convirtió en sede, por unos pocos años, del más importante baluarte castellano con la Frontera nazarí de Granada por este estratégico paso del río Jandulilla, y su Señor: Sancho Martínez de Xodar en uno de los personajes más influyentes de la época y Adelantado Mayor de la Frontera. El papel del castillo de Jódar fue similar al que tuvieron ciudades como Lorca o Martos en la Edad Media.

En Jódar buscó Sancho Martínez de Xodar, varios motivos para erigirse en Señor feudal: el sostenimiento regio o ayuda financiera de que gozaban las tierras fronterizas, el incrementar su poder con la conquista de nuevas tierras que se agregaban al Señorío y la presencia permanente de un contingente militar que se utilizaba contra los musulmanes y también para intervenir en la política castellana. El castillo tenía, ante todo, un papel simbólico, que constataba la presencia y el poder nobiliario en Jódar, que representaba al Estado. Pronto el castillo perdió su papel de mediador entre mudéjares y castellanos, y pasa a segunda línea de frontera, convirtiéndose en centro de abastecimiento comarcal, quedando disgregado el importante Señorío creado por Sancho Martínez, por las herencias familiares y las ambiciones territoriales de Úbeda y Baeza, y más tarde de la Granada, ya castellana. De la mano de la familia cordobesa de los Méndez de Sotomayor el castillo es reconstruido en 1328 por el constructor de castillos y Señor de la Villa Garci Méndez de Sotomayor, con la construcción de la Torre Nueva o Norte, y las murallas de la entonces villa de Jódar obras realizadas por el Maestro Hamete de Jaén y el obrero Francisco Yáñez de Montoro, sufriendo las llamadas cabalgadas y ataques del reino nazarí granadino, hasta mediados del siglo XV, por lo que los reyes dotaron a los vecinos de privilegios y franquicias (el Fuero de Jódar) para mantener la población, en un territorio muy peligroso, a comienzos del siglo XV el castillo recibió la embajada castellana de Enrique III ante Gran Tamerlán celebrándose justas y torneos declarando su amor el embajador Payo Gómez de Sotomayor ante una de las princesas cautivas.

Esta edificación desafiará el poder del concejo y de los monarcas, planteando los vecinos numerosos pleitos que se irán arrastrando a lo largo de mucho tiempo, por la injerencia de los Señores en sus tierras y el excesivo control que daban a sus vasallos. Sin embargo los Señores continuaron con su estrategia de presión y desafío en Jódar y comarca, comprando silencios de miembros del Concejo (adjudicados como renteros de sus posesiones), sobornando a “los más ancianos del lugar” para testificaciones territoriales, influyendo en algunos sectores de la nueva hidalguía o el clero para que apaciguasen o confundiesen los ánimos del pueblo, llegando a desafiar a los propios Reyes prescindiendo del Fuero y derechos vecinales en muchas ocasiones. Fue sitiado por las guerras civiles nobiliarias del siglo XV (Condestable Dávalos), siendo “moneda de trueque” en las mesas del poder, sobre todo cuando poderosos señores (Maestre Girón) se hicieron con su control, para intervenir así en el intenso tráfico comercial de la frontera con Granada, la política en las influyentes Úbeda y Baeza y las dádivas y privilegios concedidos a las tierras fronterizas, de los que la familia Carvajal fue una de las más beneficiadas, por sus políticas de conveniencia y alianzas, participando en la sangría que dejó el siglo XV por la ambición de poder de la nobleza.

Para controlar este poder señorial los Reyes Católicos promulgaron una ley de prohibición para construcción de nuevos castillos o fortalezas, así como la necesidad de autorización para reconstruir y reparar las existentes, cuestión a la que parece que Día Sánchez de Carvajal y su hijo Alonso hicieron caso omiso reparando el castillo, iniciando una política de usurpación de términos y control comercial, unido a problemas familiares internos por el reparto de la herencia familiar. A la vez, intensificaron el férreo control con exageradas penas, para los vecinos de Jódar, a través de la promulgación de Ordenanzas Municipales.

El castillo no sufrió incendio alguno en 1520, cuando el asalto y quema del arrabal de la Villa por desavenencias entre familias nobiliarias en la época de las Comunidades de Castilla; por lo tanto no pudo ser destruido y reconstruido con piedras traídas de la antigua Villa de Xandulilla, ¿de dónde procede por tanto la famosa inscripción ibero-latina y la otra mozárabe empotrada en su puerta principal? es una incógnita.

Cuando la familia Carvajal obtuvo el honor y el reconocimiento por los Monarcas y la alta nobleza, abandonaron definitivamente la residencia temporal del castillo de Jódar,, para trasladarse a Granada y después a Madrid, dejando el gobierno al Alcaide y al Administrador, y más tarde al Alcalde mayor o Corregidor que con “brazo férreo” controlaron los destinos miserables de la población durante doscientos años más; fueron esporádicas y controladas las visitas, que los ya Marqueses de Jódar, efectuaron al castillo, las más de las veces, lo hacían a su palacio-castillo de Tobaruela, y a Jódar cuando la situación tumultuosa de la Corte exigía un “quitarse de en medio”, comenzando una manipulación de vasallos y un abuso de poder, lo que les llevó a los vecinos a pedir la renuncia de su condición de Marquesado o Señorío en favor de la Corona, en más de una ocasión, reconvirtiéndose la fortaleza militar en una residencia señorial con muchas reformas de acondicionamiento que le han dado su fisonomía actual, en el castillo nacieron importantes personajes como la Virreina del Perú Francisca de Carvajal Ossorio, el teólogo Fray Luis de Carvajal, el Sargento General de Batalla Bernabé Bargas-Machuca, inmortalizado por Velázquez en el cuadro de la Rendición de Breda, o capitanes y generales en guerras en Nápoles, Francia, Alemania, Flandes, Granada, en las Indias… como Alonso de Carvajal que acompañó a Cristóbal Colón en varios viajes a América dirigiendo una de sus naves, y que era gran amigo del Almirante, teniendo una de las copias de sus Capitulaciones con los Reyes Católicos; o su hijo Diego de Carvajal que fue Virrey de Guipúzcoa y Capitán General de la Frontera, tomando parte más tarde en las guerras de la religión en Francia.

Los enlaces matrimoniales emparentaron a los Carvajal (la que fue pequeña familia de la nobleza provincial), con las más altas y poderosas familias del Estado, por lo que sus descendientes gozaron del poder y las rentas, mientras que su Villa de Jódar languidecía en el hambre, las epidemias y la miseria más absoluta, gravada por las cargas excesivas de impuestos y contribuciones y las levas para las continuas guerras que el decadente siglo XVII nos trajo, además del nombramiento “a dedo” de los cargos concejiles o del Ayuntamiento hasta bien entrado el siglo XIX.

Mientras, el castillo iba deteriorándose debido a la falta de una función concreta, y a los continuos expolios a los que administradores y Alcaides contribuyeron, siendo escaso su uso, sólo como cárcel, depósito de granos y aceite de las rentas del Señorío, hospital de coléricos o refugio de mendigos. Fue testigo de las revueltas y motines vecinales que pedían comer, sirviendo de refugio a sus más inmediatos opresores; su última función militar fue como acuartelamiento francés, en la guerra de la Independencia, cuando se trasladaron los cañones del castillo de Cazorla. Después vendría más de siglo y medio, como cantera, cuadra y lugar de cultivos, rodeado siempre del silencio, y también de la admiración por su historia de la mano de unos pocos Galdurienses de pro y estudiosos, que por lo menos rescataron de viejos legajos su pasado documental, no obstante la piqueta lo amenazó en más de una ocasión y sólo la protección del Estado y administración andaluza lo libró para siempre de su desaparición y ruina, declarándolo Bien de Interés Cultural.

Fue la sensibilidad del Ayuntamiento de Jódar y sus diferentes Corporaciones, quien recuperó esta venerable ruina, poniéndolo al servicio de la ciudadanía como espacio cultural y de ocio; su restauración lo hizo más famoso si cabe, mezclándose esa eterna polémica tradición-modernidad, que no gustó a casi nadie, tras nuevas intervenciones y desechos algunos “entuertos”, la fortaleza se alza hoy majestuosa como símbolo de un pueblo, espacio para la cultura y la paz, y punto de información para las personas que quieran acercarse a conocer esta antigua ciudad y el parque natural de Sierra Mágina.

En definitiva un castillo que es emblema de Jódar y de esta provincia, por su antigüedad y por su historia, olvidado muchos años, hoy renace cual ave fénix, para continuar siendo la nave que dirige desde su atalaya, génesis de Jódar, los destinos de esta ciudad, sus dos hermosas torres ondean sobre ella, para decirnos que por fin Jódar conquistó su castillo -su destino- para siempre.

 

EL CASTILLO DEL SIGLO XIII Y LA LLAMADA TORRE VIEJA.

El actual castillo adopta un perfil sensiblemente elipsoidal, estando orientado su eje mayor en dirección Sur-Norte, adaptando su planta a la configuración del cerro donde está ubicado. El uso de tapial es elevado en la construcción, sobre era visible en la torre Albarrana de la Cava, hoy recubierta de cemento y que aún conserva su zócalo de sillería inclinado, y en la muralla de la Puerta del Aire, hoy recubierta de piedra, pero que se aprecia perfectamente en fotografías antiguas, paramento interno de la actual Puerta Principal (también recubierto de piedra en la actualidad) encontrando restos del mismo tapial en el muro del sector Este, restos del muro Oeste (Hoy embutidos en el edificio de servicios central), interior de la torre Norte y en los restos del torreón de la primitiva Puerta Principal.

La calidad es excelente formada por tongadas horizontales muy estrechas (de 10 a 15 cm.) mezcladas con materiales diversos de pequeño tamaño, como guijarros, minúsculos fragmentos de cerámica machacada ex profeso y material orgánico animal y vegetal (huesos, madera, huesos de fruta…).

El empleo del calicanto es igualmente muy abundante adopta dos calidades: una forma por bolos de grosor mediano (20x20 cm.) y otro por pequeñas piedras (5x5 cm.), el segundo siempre utilizado como cubierta del primero. La cantería es usada con dos tipos de piedras, una arenisca de grano fino y otra caliza de poros amplios, dura y exfoliable. La primera es fácil de tallar y ha sido usada en las construcciones del arco de la actual puerta principal, así como en la bóveda que cubre el pasillo que se abre tras ella. La caliza, mala para la labra, se limita sólo a un desbastado de forma paralepípeda más o menos regular, cuidando la labra de los sillares de las esquinas de las torres.

la cual tenía como protecciones algunas saeteras, en dos caras enmarcadas por ladrillo, y unos matacanes que defendían la torre en sus cuatro francos. La torre tiene portada con arco de medio punto y alfiz en ladrillo que hasta las reformas de 1989 sólo tenía el intradós, se accedía a la misma por una escalera adosada a la muralla Oeste, se encuentra elevada sobre un promontorio escarpado, lo que hace que tenga una sólida cimentación, en su planta baja se encuentra un aljibe, que recogía el agua de la lluvia con eje Sureste-Noroeste, su uso fue el de residencia y almacén, y torre del homenaje hasta el siglo XV, en que cambió su uso a meramente residencial, desconocemos a la espera de prospecciones arqueológicas, si esta torre se construyó sobre alguna torre anterior del recinto fortificado, creemos que debió ser así, dada la desprotección del sector Sur. La torre cuenta con dos plantas, a las que se accedía por una escalera adosada al muro Este, nos cuentan albañiles que intervinieron en las reformas de 1989, que la planta baja de la torre estaba también formada por arcos de ladrillo, idénticos a los de la torre Norte. La torre tenía terraza, con matacanes que serían con cajas de madera, pues a nosotros no han llegado sus elevaciones de piedra, y si restos de unas almenas; del siglo XVIII se conserva un dibujo en la que se la ve con tejado de tejas a cuatro aguas, además la torre nos muestra actualmente que es más ancha en la base tendiendo a disminuir por encima de la primera planta. La torre se encuentra con reparos en su cara Norte a base de ladrillo.

Esta tesis de construcción de las torres mudéjares del castillo es también confirmada por el historiador Juan Eslava Galán que dice que: “A nuestro juicio, el conjunto puede datarse”.

Posteriormente en 1328 sería nuevamente reformada con la sustitución de los matacanes por almenas y reforma de su interior, mejoras que se sucederían a finales del siglo XV y en el siglo XVI quedando un aspecto muy parecido al actual. En las Relaciones Topográficas del rey Felipe II de 1578 se dice que “el castillo y fortaleza, incorporada a la villa que es habitanza de los Sres. della, está fundada sobre una peña viva, en la qual hay dos torres cuadradas, ciento cincuenta pasos una de otra, tiene cada una dellas treinta pasos de ancho de una esquina a otra, que serán ciento veinte entorno, y de altura cien varas cada una dellas, tiene muchos y buenos aposentos y están bien artillados, y en una dellas hay una cisterna que cabrá mil cargas de agua, son de cal y canto muy bien labradas, y la muralla del castillo es de lo mismo, tiene la muralla de grueso veinte y dos pies, es la fortaleza que cabra seiscientos hombres de pelea”. También se dice que en el castillo hay un pozo “de veinte estados de hondo y tanta agua que bastara para sustentar trescientos hombres y cien caballos”.

Fue restaurada y acondicionada en 1988 y 1989, siendo muy polémica su intervención por la inclusión de una escalera de cristal al exterior, cuyos trabajos realizó el arquitecto Juan Manuel Álvarez Pérez, esta intervención fue sustituida con posterioridad por el arquitecto Vicente Guzmán López, quedando su aspecto actual y sede expositiva del centro de visitantes del Parque Natural de Sierra Mágina.

 


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